ACUDIR A LAS SALIDAS A BOLSA: UNA BUENA ESTRATEGIA INVERSORA.
LaBolsa.com 12 de septiembre de 2000
Son numerosos los ejemplos de compañías que, habiendo anunciado su salida a bolsa
para este ejercicio, han decidido finalmente posponerla en espera de un buen
momento de mercado, es decir, de un momento de optimismo inversor que garantice
la colocación de acciones a buen precio. A juzgar por las recientes noticias parece
que este momento podría estar llegando, con lo que previsiblemente en los próximos
meses surgirán interesantes oportunidades de inversión.
Un buen número de inversores (en España y otros países) ha seguido tradicionalmente
la estrategia de invertir sistemáticamente en las salidas de empresas a la bolsa;
aunque durante los últimos ejercicios se han dado numerosos ejemplos en los que
la rentabilidad ha sido negativa, lo cierto es que en la mayoría de los casos
esta estrategia ha venido produciendo interesantes beneficios a los inversores.
Aunque de acuerdo con la ortodoxia financiera este tipo de operaciones no debiera
implicar necesariamente una rentabilidad superior a otras alternativas, lo cierto
es que se pueden enumerar algunas razones por las que en muchos casos las salidas
a bolsa resultan especialmente interesantes:
- Cuando una empresa sale a bolsa normalmente lo hace a través de uno o varios
bancos de inversiones, los cuales se encargan fundamentalmente de fijar un precio
para la salida y de buscar compradores; la combinación de estas dos actividades
obliga a ofrecer un precio atractivo para los inversores, a menudo fácilmente
evaluable para el pequeño inversor (descuentos en el tramo minorista de las colocaciones,
que paga un precio menor al de los inversores institucionales, o con incentivos
a la tenencia a largo plazo de las acciones).
- En el caso de empresas que desarrollen su actividad en sectores no presentes
en la bolsa (sería el caso de Telefónica Móviles en España), o que por su tamaño
o perspectivas de crecimiento tengan una especial significación en la bolsa, podemos
fijarnos en el hecho de que el inversor tradicional (a menudo los gestores de
grandes carteras) tendrán una especial motivación por entrar en el valor; prescindiendo
de valoraciones financieras, y siguiendo el principio básico de diversificación
de carteras, la necesidad de posicionarse en el valor impulsará su cotización
al alza (más aún cuando el valor tiene poco capital cotizando libremente). El
ejemplo más evidente de ello lo tenemos en el mercado español en Terra, en el
que muchas compras se han justificado diciendo que está muy caro pero hay que
estar presente en el valor.
- Por último hay que señalar que los bancos de inversión comprometidos en las
salidas a bolsa están particularmente interesados en que estas operaciones sean
un éxito: por un lado ello les otorga un historial que mostrar a sus posibles
clientes en el futuro, y por otro compromete su prestigio como buenos "valoradores"
de activos; curiosamente este último factor sólo juega a la baja, es decir, si
la cotización de un valor cae estrepitosamente tras su salida a bolsa, la imagen
del banco de inversión queda dañada. Sin embargo si la cotización sube vertiginosamente
tras su salida, y aunque ello implica igualmente que el mercado quita la razón
al banco valorador, la operación se considera un éxito. A pesar de que la empresa
que sale a bolsa recoge menos fondos de los aparentemente posibles, ello se suele
justificar por la fragilidad de la psicología del inversor (cuya buena predisposición
podría haber quedado dañada por un precio de salida más alto) y por el valor que
recibe la empresa a través de la publicidad de una salida a bolsa de gran éxito.
Parece razonable pensar que, en la medida en que se cumplan estos factores, el
acudir a las salidas a bolsa de empresas es un buen negocio. Por supuesto también
juega un papel importante la adecuada selección de oportunidades, y lógicamente
las que más claramente ofrecen rentabilidad son las más demandadas y en las que
más difícil resulta tomar posiciones (normalmente se dan prorrateos e incluso
sorteos entre los peticionarios). A priori es muy probable que este sea el caso
de empresas como las filiales de Telefónica (de medios y de telefonía móvil),
la tecnológica Gamesa, el grupo de medios Recoletos, los negocios relacionados
con Internet como el banco electrónico Uno First o el negocio de telecomunicaciones por cable de Ono. En cualquier caso a medida que
las salidas a bolsa de estas empresas vayan tomando forma les informaremos cumplidamente.