LA O.P.E.P. NOS DEJA MALAS PERSPECTIVAS PARA LA INFLACIÓN.
Europa Press el 12 de Septiembre de 2000, 08:12.
Ya es oficial; tal y como consta en el comunicado de prensa de la
O.P.E.P., la
reunión de Septiembre de los países exportadores de petróleo se saldó con un incremento
en la producción de petróleo de 800.000 Barriles diarios a partir de Octubre.
La decisión era conocida desde antes del final de la reunión por las declaraciones
de distintos representantes de los países miembros del cártel; aparentemente los
mandatarios de la
O.P.E.P. pretendían observar el recibimiento que los mercados
podrían dispensar a la noticia antes de hacerla oficial, y aunque éstos la recibieron
con nuevas alzas en los precios la
O.P.E.P. se mantuvo finalmente firme.
En una primera valoración la mayoría de los analistas subrayan que este incremento
será insuficiente para frenar la escalada de precios del crudo y presentan un
escenario en el que el barril cotizará por encima de los 30 $ /Barril (algunos
apuntan al nivel de 40 $) a medio plazo, escenario muy negativo para el entorno
macroeconómico internacional y particularmente para Europa (supondrá mayores niveles
de inflación y, en consecuencia, tipos de interés más altos).
Desde la
O.P.E.P. insistían en la idea de que los gobiernos de los países desarrollados
son los principales culpables de los altos precios del crudo, e instaban a los
países miembros de la U.E. a promover recortes en los
impuestos sobre los carburantes.
Además señalaban también como causas del problema la escasez de productos finales
por la existencia de cuellos de botella en la actividad de refino y la alta especulación
de los mercados de futuros (especialmente en el caso del utilizado como referencia
en Europa, el Brent, con volúmenes muy escasos y por tanto con precios fácilmente
manipulables).
La
O.P.E.P. acordó reunirse de nuevo en Viena el próximo 12 de Noviembre para
revisar la situación, medida que si se cumplen las expectativas de los analistas
será indudablemente necesaria. Entretanto ya podemos prepararnos para movilizaciones
de los sectores económicos más afectados y de
los consumidores (que pagamos cada
vez más cara
la gasolina), y para crecientes niveles de inflación (y en consecuencia
de tipos de interés). Tal vez la única solución que nos quede sea hacer caso al
señor Rato y gastar menos en gasolina.