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Editorial

¿ROMPEMOS SOPORTES?

Europa Press el 07 de Septiembre de 2000, 10:16.
El euro vuelve a cotizar en niveles mínimos. Las razones que han hecho llegar a la moneda única a esta situación tan lamentable no han cambiado en absoluto: el mayor ritmo de crecimiento de la economía de Estados Unidos, que atrae a los inversores hacia el otro lado del Atlántico, lo cual aumenta la demanda de dólares. Además, se percibe que los activos en euros pierden más valor, con la mayor subida de la inflación en la eurozona con respecto a las subidas de precios en EEUU.

Otras causas más subjetivas y peores de cuantificar son la falta de cohesión política entre los países del área euro, la poca confianza que da a los mercados la política monetaria del Banco Central Europeo y en definitiva, el desanimo que se ha instalado entre los analistas europeos tras ver revisadas sus previsiones por enésima vez, después de prever durante casi dos años que el euro iba a terminar subiendo.

Tampoco ayudan los sondeos daneses, que nos muestran que en el referendum del 28 de septiembre ganarán los partidarios del no.

Para saber lo que va a hacer el euro en un futuro tenemos que observar más a fondo las economías de los dos bloques.

En principio en Estados Unidos las estadísticas que nos indican la evolución del gasto de los consumidores, como pueden ser el gasto personal, la confianza del consumidor o las ventas al por menor nos permiten ser muy optimistas. A pesar de que cuando se dispara el consumo surgen presiones inflacionistas, la Fed ha optado por mantener los tipos de interés puesto que los incrementos de la productividad, que en el segundo trimestre ha crecido en EE.UU. a un ritmo interanual del 5,7%, están consiguiendo que los precios finales se mantengan a niveles muy razonables. Dada la proximidad de las elecciones presidenciales, es muy poco probable que la Fed se decida a intervenir sobre el nivel de los tipos de interés.

En la zona Euro los datos sugieren que estamos muy cerca de llegar a los máximos en el ciclo expansivo actual, aunque algunos expertos estiman que se va a alargar gracias los efectos positivos sobre el gasto y la inversión que tendrán las reformas fiscales, tanto en Francia como en Alemania. En cualquier caso, ni las previsiones más optimistas esperan que la eurozona alcance las tasas de crecimiento que estamos observando en EEUU.

Para los países más exportadores de la eurozona, como Alemania, la debilidad del euro es una muy buena ayuda para vender sus productos. Incluso el canciller Schroeder declaró hace poco en las que se declara favorable a la debilidad del euro. Si nos fijamos en otras economías como la española, en donde la mayoría de las exportaciones se producen dentro de la unión europea, la debilidad del euro lo único que aporta es inflación importada, lo cual combina fatal con el alza de los precios del petróleo, que se compran en dólares. Sobre estas líneas, se ve claramente que lo que beneficia a un país perjudica a otro y viceversa.

La falta de cohesión política y todas estas declaraciones cruzadas sobre la idoneidad de un euro fuerte o débil se esta demostrando que influyen sobre el euro restándole credibilidad y lastrando su cotización.

Además, la ausencia de un Banco Central que demuestre un cierto control sobre las variables macroeconomicos hacen que los inversores se centren mucho mas en EEUU y en Japón. Quizás una subida de tipos más enérgica en la anterior reunión habría demostrado independencia de la autoridad monetaria europea y le hubiera dado mas credibilidad a la política que esta siguiendo el BCE. Esta cautela con la que esta actuando la autoridad monetaria, no deja claras si sus intenciones son controlar la inflación o no interferir en el crecimiento económico que en estos momentos se encuentra según todos los analistas en máximos cíclicos.

El futuro de la cotización del euro después de la ruptura de los soportes es muy incierto, se descuenta una subida de tipos por lo menos de otro 0,25% antes del final de año, aunque no parece suficiente para que se produzca un cambio de tendencia.