El director de Relaciones Internacionales de la agencia de calificación británica
Ethical Investment Research Services (EIRIS), Stephen Hine, consideró, durante
su intervención en un encuentro organizado en Madrid por Economistas Sin Fronteras,
que los consumidores españoles de productos financieros "no son menos maduros
que los holandeses, los belgas o los inglesas" a la hora de decantarse por inversiones
socialmente responsables (ISR), "sólo están menos informados".
Así, y aunque aseguró no tener la "solución mágica" para España en este aspecto,
explicó que nuestro país cuenta, a pesar del menor desarrollo de la ISR, con una
ventaja añadida; y es que puede aprovechar ese menor avance para fijarse en lo
que hacen de positivo y de negativo el resto de países en este aspecto y aplicarse
lo más adecuado.
A pesar de que los productos de ISR no son en este momento muy demandados en España,
Hide señaló que no es por falta de madurez, sino "de información".
"Si las entidades bancarias supieran que los españoles desean añadir a sus inversiones
un componente ético en sus productos financieros, por ejemplo, en sus planes de
pensiones, responderían a esta demanda", explicó.
Como ejemplo de país europeo que cuenta con mayor desarrollo de los productos
de inversión ética, Hide mencionó a Bélgica, donde estos servicios cuentan con
amplias campañas de publicidad y marketing y donde "en todos los bancos se pueden
encontrar folletos que informan".
En España "esto no ocurre" y aunque algunos bancos dispongan de estos productos,
el cliente no es asesorado o informado por los profesionales que, en muchos casos,
no los conocen. En su opinión, si en España se hiciera una encuesta sobre el grado
de interés por la ISR entre los clientes de los bancos, se vería que ésta es "igual
o superior" al de Reino Unido o el resto de Europa.
El siguiente paso es aplicar ese interés a campañas de información y vender bien
el producto.
Entidades como SCH o BBVA "son empresas globales", no sólo españolas, que deben
en este aspecto abrirse al intercambio de ideas y experiencias sobre lo que se
hace en otros países, para traer a España esos avances y ofrecer lo que los clientes
desean.
"Si el cliente está convencido y creen en ello, es decir, hay una demanda, los
bancos responderán a ella", apuntó.
POCA EXPERIENCIA EN ESPAÑA
Hide, que presentó en el encuentro la nueva herramienta de EIRIS para permitir
a los inversores identificar los incumplimientos de los tratados internacionales
por parte de las empresas, consideró que, pese al retraso de España en esta materia,
entre 2003 y 2004 ha habido un importante crecimiento en cuanto al volumen de
los fondos de inversión responsable de tipo particular.
Pese a ello, reconoció que la experiencia en fondos de pensiones de carácter ético
sigue siendo "poca".
Su consejo, dijo, es que los bancos españoles "tomen conciencia de que hay un
mercado que demanda este tipo de productos y de que hay un 'hueco' aún por cubrir
en este sentido".
"No es que el ciudadano español sea más irresponsable" que el belga o el holandés
a la hora de preguntar sobre qué destino tiene su dinero cuando el banco se hace
cargo de él, es que "no conoce que hay un sistema para exigir que sus fondos tengan
un componente social y ético", insistió.
La 'clave', dijo, es ofrecer pruebas a los bancos de que se puede responder a
esta nueva demanda.
Y esas pruebas pueden provenir de herramientas como las que el Gobierno español
ha lanzado en materia de fomento de la RSC, entre ellas la Subcomisión del Congreso
de los Diputados y el Foro de Expertos del Ministerio de Trabajo, que "deben ser
aprovechados para informar y difundir aspectos de la ISR".
Realizar un estudio sobre la situación en España con respecto al interés por este
tipo de inversión es el primer paso para dar a conocer al Gobierno, a las instituciones
financieras y a las empresas que existe esas demanda y que no se pierde dinero
con estos productos.
Existen diferentes modelos en diferentes países para implantar este tipo de productos.
La idea, según Hine, es aplicar en España el que más vaya con la personalidad
de los inversores españoles.
En este caso, sería bueno un intercambio de experiencias con países como Francia
o Italia donde el perfil de esta personalidad puede ser más parecido.
En la misma idea coincidió la responsable del área de RSC y Finanzas de Economistas
Sin Fronteras, Marta de la Cuesta, que explicó a Europa Press que si la demanda
de estos productos no es muy significativa en España es porque "no hay mucho conocimiento
de lo que son estos productos salvo en círculos muy reducidos".
En su opinión, no sólo las ONG deben hacer la función de informar sobre ellos,
sino que que también es labor de quienes tienen competencias de cara a acercar
al público estos productos, es decir, las propias entidades bancarias, las gestoras
de fondos o los gobiernos con campañas de sensibilización.
Según dijjo, hasta la fecha, los productos éticos han sido lanzado de manera "casi
agresiva" para no perder mercado si la competencia lo hacía, pero "no se ha ido
más allá", no se han desarrollado herramientas para dar a conocer y colocar los
productos en el mercado.
CONVENTION WATCH
La nueva herramienta presentada por EIRIS está especialmente diseñada para que
los inversores institucionales conozcan si las empresas que barajan como posibles
destinatarias de sus inversiones cumplen con los convenios internacionales que
han firmado los países a los que pertenecen.
Según Hide, si un país firma una convención de este tipo (de Derechos Humanos,
de Medio Ambiente, de derechos laborales), "está obligando implícitamente a cumplirlo
a sus ciudadanos" y también a sus empresas, en tanto en cuanto, éstas son también
parte de esa ciudadanía.
En concreto, la herramienta, llamada 'Convention Watch', ayuda a los inversores
preocupados por conocer qué empresas pueden ver perjudicados sus resultados por
riesgos derivados de la violación de convenios en materia de Derechos Humanos,
derechos laborales, corrupción, minas antipersona y Medio Ambiente.
Tomando como base los Diez Principios del Pacto Mundial de la ONU, este servicio
revisa el cumplimiento, por ejemplo, de los Protocolos de Kioto y Montreal (relativo
a las sustancias que agotan la capa de ozono), la Declaración Universal de Derechos
Humanos, las Normas para Multinacionales de la Organización para la Cooperación
y el Desarrollo Económico (OCDE), o la Convención de Ottawa (minas antipersona).
De esta forma, los analistas de EIRIS proporcionan informes sobre la adhesión
de las empresas a este tipo de convenios, a partir de consultas a las propias
compañías y con valoraciones del equipo de expertos de la agencia sobre la forma
en que estas últimas han actuado frente a los "incumplimientos alegados".
Aunque su elaboración ha requerido un proceso complicado, su uso práctico, según
Hine, es "muy sencillo y cómodo".
En caso de que la empresa analizada opere en países en los que no se han firmado
convenios en materia de Derechos Humanos o Medio Ambiente, por ejemplo, EIRIS
realiza una doble investigación en la que detecta si la empresa de forma independiente
aplica o pone en práctica programas o iniciativas que los contemplen.
El nuevo servicio fue lanzado oficialmente el pasado día 6 en Copenhague. En España,
EIRIS, creada en 1983, coopera con la Fundación Economistas sin Fronteras, y entre
sus clientes se encuentran ABN Amro, Fortis Investment Management, Schroders Investment
o FTSE4Good.
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