La construcción es el sector de la economía donde se produce un mayor grado de
corrupción, lo que supone un "obstáculo" para el crecimiento de los países en
desarrollo y en ocasiones puede conllevar la pérdida de vidas humanas e incluso
la bancarrota de los países, según el 'Informe Global de la Corrupción 2005' elaborado
por Transparencia Internacional (TI) y presentado en Madrid por la sección
española de esta organización.
"La corrupción en los proyectos públicos de gran escala constituye un obstáculo
preocupante para el desarrollo sostenible", afirmó el presidente de TI, Peter
Eigen, en un comunicado, haciendo hincapié en que "la corrupción en las compras
públicas azota tanto a países desarrollados como en desarrollo".
"Cuando la dimensión del soborno tiene prioridad sobre el valor del dinero, el
resultado son construcciones de mala calidad y manejo deficiente de la infraestructura",
precisó, incidiendo en que "como resultado de la corrupción, el dinero se malgasta,
los países caen en bancarrota y la gente muere".
Transparencia Internacional dedica especial atención en su informe anual al sector
de la construcción, que mueve cada año miles de millones de euros, y donde la
corrupción está ampliamente extendida.
Según el informe, "la falta de transparencia en los proyectos de gran escala puede
tener un efecto devastador en el desarrollo económico", puesto que, según Eigen,
"se deja a los países en desarrollo cargados con infraestructura que no cumple
las normas mínimas y con deudas excesivas".
TERREMOTOS Y TSUNAMI
La corrupción aumenta el costo y disminuye la calidad de la infraestructura, lo
que puede conllevar la pérdida de vidas, ya que ante desastres naturales, como
terremotos o el reciente tsunami en Asia, los edificios no están bien preparados.
Además, el hecho de que los sobornos se centren en el sector urbanístico hace
que se desvíen fondos destinados a programas de saludo o educación, sin olvidar
de las consecuencias medioambientales que muchos de proyectos ejecutados de forma
corrupta provocan.
Según Jesús Sánchez-Lambás, secretario general de la Funcación Ortega y Gasset,
"los países del Tercer Mundo no tienen sistemas de control de la ejecución del
gasto" y en ellos "la corrupción se ha convertido en una versión moderna de la
pobreza", ya que, explicó, "a mayor corrupción mayor pobreza" y menores gastos
en educación, cultura, sanidad y mayor índice de mortalidad.
"OCCIDENTE EXPORTA CORRUPCION"
Antes, la corrupción en estos países era producto de la colonización, ahora, destacó,
"el Primer Mundo sigue colonizando al Tercer Mundo a través de sus empresas, que
se apoyan en los sistemas corruptos" que hay en el mundo subdesarrollado, donde
no hay sistemas fiscales ni judiciales que establezcan límites.
"Occidente exporta corrupción", insistió, subrayando que "los países ricos invierten
en los países pobres porque sus electores se lo piden" pero no hacen nada por
combatir la corrupción.
En este sentido, el catedrático de la Universidad Rey Juan Carlos, Manuel Villoria,
subrayó que el problema será difícil de atajar "hasta que las propias empresas
no se den cuenta del dinero que pierden con los sobornos".
No obstante, señaló que el pago de sobornos no es la única forma de corrupción
utilizada por las empresas o los países, sino que, dijo, "hay otras situaciones
más sofisticadas como la presión diplomática", herramienta esta que, según Villoria,
es la más empleada por Estados Unidos.
El informe también dedica un apartado especial a la corrupción en la reconstrucción
en Irak y al escándalo suscitado por el programa 'Petróleo por Alimentos' de la
ONU, posible en gran medida por la falta de transparencia de los porcesos de licitación
y por el alto grado de corrupción heredado en este país del régimen anterior.
Según TI, "de no tomarse medidas urgentes, Irak se convertirá en el mayor escándalo
de la historia".
Por todo ello, Transparencia Internacional ha incluido en su informe anual una
serie de trece "estándares mínimos sobre contrataciones públicas" en los que se
insta a las autoridades encargadas de compras a garantizar procesos abiertos y
competitivos; se pide la elaboración de una "lista negra" de las empresas que
pagan sobornos, la supervisión de organismos independientes y de la sociedad civil;
y se aboga por el uso de "Pactos de Integridad" para que las empresas y autoridades
se abstengan de pagar sobornos.
CONVENCION CONTRA LA CORRUPCION
Por otra parte, Lizcano aprovechó para pedir al Gobierno español que firme la
Convención de la ONU contra la Corrupción, que "a fecha de ayer habían firmado
118 países y ratificado 19".
Según el responsable de Transparencia Internacional España, los argumentos esgrimidos
por el Ejecutivo para no firmar dicho documento "no parecen convincentes".
Así, dijo que "se han aducido temas protocolarios" en relación a Gibraltar que
"ya no tienen razón de ser" puesto que el Peñón, a su juicio, ya es "considerado
como parte" en el diálogo entre Reino Unido y España.
"No nos deja en muy buen lugar el que no lo hayamos firmado aún", insistió Lizcano,
aunque, dijo, "esto no quiere decir que estemos bajo sospecha".
En cuanto al problema de la corrupción en España, Lizcano señaló que la organización
está preparando un "modelo para evaluar el nivel de transparencia de los ayuntamientos".
Según el responsable de Transparencia España, es en estas instituciones "donde
se suele dar un mayor nivel de corrupción", sobre todo a la hora de la concesión
de licencias y la adjudicación de suelo urbanizable. En este sentido, indicó que
está trabajando en la elaboración de "una especie de ranking de ayuntamientos
en relación con su nivel de transparencia".
Según Sánchez-Lambás, en España se plantea el problema de la financiación de la
Administración local, ya que estas instituciones cuentan con "estructura política
pero carecen de un sistema de financiación".
En la mayoría de los casos, subrayó, se recurre al urbanismo para poder satisfacer
las necesidades de los ciudadanos, pero, añadió, esto no es lo acertado, sino
que deberían financiarse "con los impuestos".
No obstante, destacó que no debe considerarse que todos los ayuntamientos o funcionarios
de las administraciones locales son corruptos o que reciben sobornos, sino que,
dijo, la corrupción se traduce en distintos tipos de presión o chantaje, como
la exigencia de construir determinadas instalaciones de uso público a cambio de
la calificación de terreno urbanizable de un determinado suelo o la concesión
de una licencia de obra.
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