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NUEVO MÁXIMO HISTÓRICO DEL ENDEUDAMIENTO FAMILIAR
21 de Octubre de 2004, 11:38
El endeudamiento de las familias españolas marcó un nuevo máximo histórico en
el segundo trimestre de 2004 al situarse en 555.514 millones de euros, lo que
supone un incremento del 17,9% en relación al mismo periodo del ejercicio anterior,
según datos difundidos por el Banco de España.
De esta manera, se mantiene la aceleración de la deuda de los hogares, debido
fundamentalmente a la bajada de tipos de interés y a la subida del precio de la
vivienda, así como al crecimiento de la renta disponible.
No obstante, la riqueza financiera neta de las familias aumentó un 6,9% en el
segundo trimestre del año, hasta los 750.078 millones, sobre todo por la recuperación
de los activos en acciones y participaciones en fondos de inversión.
La deuda financiera de las familias creció fundamentalmente por el incremento
de los préstamos a largo plazo (un 20,3% más que en el segundo trimestre de 2003),
que se situaron en 460.253 millones de euros.
Asimismo, los préstamos a corto plazo aumentaron un 13,1%, hasta los 29.867 millones,
mientras que los créditos comerciales y anticipos sumaron 41.822 millones (un
7,5% más) y el resto de cuentas pendientes de pago llegó a 23.572 millones (un
1,2% más).
RECUPERACIÓN DE LOS ACTIVOS FINANCIEROS.
Por su parte, los activos financieros de las familias españolas aumentaron un
11,3% en el segundo trimestre de 2004 respecto al mismo periodo del año anterior,
situándose en 1.305.592 millones de euros.
Esta recuperación de los activos se debió fundamentalmente al incremento registrado
en acciones y participaciones en fondos de inversión, que se situaron en 492.445
millones de euros (un 15,5% más que en el segundo trimestre de 2003).
Igualmente, tanto el dinero en efectivo y depósitos en manos de las familias como
las reservas técnicas de seguro (seguros de vida y para siniestros, y fondos de
pensiones) aumentaron un 8% y un 8,9%, alcanzando los 529.541 millones y 197.387
millones, respectivamente.
Como resultado de la recuperación de los activos, la riqueza financiera neta de
las familias aumentó un 6,9 en el segundo trimestre de este año respecto a igual
periodo del ejercicio anterior, situándose en 750.078 millones de euros.
DEUDA SUPERIOR A LA MEDIA DE LA EUROZONA.
En la última década, el endeudamiento de las familias españolas en relación a
su renta bruta disponible se ha duplicado, pasando del 45% a principios de los
noventa hasta alcanzar el 90% en 2003.
Con este incremento, los hogares españoles, que partían de un grado de endeudamiento
muy inferior al de la media de los países de la zona euro, la ha sobrepasado en
muy breve espacio de tiempo, aunque mantienen todavía registros considerablemente
menores a los de Estados Unidos o el Reino Unido.
Los cambios del comportamiento financiero de las familias durante la última década
se insertan en un contexto macroeconómico muy favorable a las decisiones de gasto
de los hogares, como consecuencia de los efectos inducidos por el proceso de incorporación
a la Unión Monetaria que aunaron mejoras en la renta esperada, abaratamiento de
los costes de financiación e incremento de la riqueza.
La tasa de ahorro mostró una tendencia descendente durante la segunda parte de
la década que llevó a un mínimo ligeramente superior al 9% de la renta bruta disponible
durante 2001, cuando inició una leve recuperación.
El "motor" principal del creciente endeudamiento ha sido, según el organismo emisor,
la fuerte expansión de la financiación para la adquisición de viviendas, normalmente
con hipotecas contratadas a tipos de interés variable (este tipo de créditos suponen
el 60% del total).
No obstante, al mismo tiempo se ha producido un importante aumento de la riqueza
de las familias, tanto en activos reales, mediante la adquisición y revalorización
de viviendas, como en activos financieros, con una pérdida de importancia relativa
del efectivo y los depósitos bancarios y un incremento de los instrumentos negociables
(acciones, participaciones en fondos de inversión y, en menor medida, reservas
técnicas de seguros).
De esta manera, los activos de renta variable han duplicado su peso relativo en
la cartera de las familias, hasta el punto de equiparar aproximadamente la participación
del efectivo y los instrumentos de renta fija.
Por todo ello, las rentas de capital de las familias se han hecho menos sensibles
a las variaciones de los tipos de interés, cuya influencia sobre las rentas familiares
se ha debilitado considerablemente, aunque en contrapartida se incrementa de forma
sustancial la exposición directa a las variaciones en los precios de los activos
reales y financieros.